Javier Verdejo en la memoria: entrevista al camarada Mariano Junco en el 45 aniversario de su asesinato

Desde Arboreá queremos profundizar en la figura y el significado del asesinato del joven almeriense Javier Verdejo, hace 45 años. Un asesinato a manos de la Guardia Civil en la noche del 13 de agosto mientras realizaba una pintada de “Pan, Trabajo y Libertad”. Un asesinato que ha quedado impune, como otros de la Transición, y que muestra a las claras cómo la construcción de la “democracia” española ha estado teñida de represión, muerte y sangre, durante más de 45 años.

Para ello, hemos realizado una entrevista al camarada del Centro Andaluz del Pueblo“Javier Verdejo” de Almería y de Nación Andaluza, Mariano Junco.

Para comenzar, sería interesante que supiéramos ¿Quién fue Javier Verdejo, dónde militaba, cuáles eran sus ideales?

Javier Verdejo Lucas era un joven almeriense de 19 años, estudiante de Biológicas en la Universidad de Granada. Militante de la Joven Guardia Roja (JGR), que eran las juventudes del Partido Comunista de España Internacional, que más tarde se convertiría en el Partido del Trabajo de España (PTE), posteriormente Partido del Trabajo de Andalucía, organización que se autodefinía como marxista-leninista-maoísta y que llegó a tener cierto peso e influencia en Andalucía, desapareciendo en 1980. La JGR fue, tal vez, la organización más atractiva para la juventud universitaria a mediados de los años 70.

Javier, como otros muchos jóvenes que militamos en esos años en la JGR, practicaba una militancia comunista activa, combativa e ilusionante, y creía en la inminencia de una sociedad socialista. Otra cosa, era la dirigencia de estas organizaciones que llevaron al partido a posiciones “reformistas” hasta el punto de pedir el voto favorable en el referéndum sobre la Constitución Española de 1978.

Y también, como se dio en muchas ocasiones, en esos años, Javier mantenía su militancia comunista en contra de la opinión de su familia. Pero su caso era aún mucho más chocante, ya que su padre, Guillermo Verdejo, era un personaje público, reconocido franquista, Procurador en Cortes durante dos legislaturas, presidente del Colegio de Farmacéuticos de Almería y alcalde de la ciudad entre 1965 y 1969.

¿Cómo ocurrió el asesinato de Javier Verdejo más allá de la versión oficial?

Fue la noche del 13 de agosto de 1976. En esos momentos la Joven Guardia difundía la consigna: “Pan, Trabajo y Libertad”. No había pasado aún ni un año de la muerte del dictador y la mayoría de los partidos políticos seguían siendo ilegales. Por eso cualquier acción de propaganda tenía que organizarse con cierta precaución. Se formaron dos piquetes para salir a hacer pintadas por Almería. El grupo en el que iba Javier estaba formado por tres camaradas más y les tocó pintar por la zona cercana a la playa de San Miguel. Javier fue el encargado de realizarla en un muro de un antiguo balneario que había allí, mientras el resto vigilaba. Éstos avisaron a Javier de la presencia de una pareja de la guardia civil y salieron huyendo en sentido contrario a la playa. A Javier solo le dio tiempo a escribir la palabra Pan y la T de “Trabajo”, saliendo corriendo hacia la playa, posiblemente buscando refugio en una de las casetas de baño que había en esa época. Hasta la misma playa fue perseguido por los guardias, efectuándose allí el disparo que lo mató, de frente y a una distancia de entre 6 y 7 metros, la bala le entró a la altura del cuello y le salió por el occipital.

Pintada inacabada de Javier Verdejo la noche del 13 de agosto de 1976

Puede faltar algún detalle o que alguno de los datos de que disponemos no se ajuste al cien por cien a la realidad, pero en líneas generales eso fue lo que ocurrió. Además, no se ha podido demostrar, pero es muy posible que, aún vivo, fuera arrastrado por los propios guardias civiles desde la arena a una de dichas casetas de baño, con la intención de ocultar el cadáver mientras decidían que hacer. Podemos pensar que fuera así, porque una investigación posterior de una comisión del PTE encontró manchas de sangre en una caseta

¿Qué respuesta hubo a su asesinato por parte de las organizaciones de izquierda a nivel estatal, andaluz y almeriense? ¿Qué impacto tuvo sobre parte de las generaciones más jóvenes, entre las que te incluirías?

A la mañana siguiente, el día 14, en cuanto se supo con certeza la muerte de Javier, la noticia corrió como la pólvora entre la población almeriense y causó un gran impacto. Un chaval tan joven, de una familia conocida y asesinado solamente por hacer una pintada causó bastante indignación por parte de la izquierda pero también por parte de la mayoría de la ciudadanía, independientemente de su posición política.

El día 14 fue el entierro, a las cinco de la tarde. La misa de funeral que le organizó la familia se realizó en una iglesia céntrica, la de San Pedro. Los padres en todo momento trataron de que fuera una cosa rápida y que no tuviera trascendencia pública, pero la iglesia y los alrededores se llenaron de gente indignada y nada más salir de la iglesia, camaradas de Javier y militantes de la izquierda almeriense cogieron el féretro a hombros, en contra de la familia, y lo portaron por las calles de Almería en medio de lágrimas de dolor, de rabia y puños en alto. A la entrada al cementerio la policía impidió que los manifestantes, que eran muchos, pudieran entrar al interior.

Imagen del entierro de Javier
Otro momento del entierro del joven almeriense

Al día siguiente, día 15, los partidos de la oposición integrados en la llamada Coordinadora Democrática de Almería organizaron una manifestación no autorizada en protesta por la muerte de Javier. A pesar de la vigilancia policial, casi dos mil personas recorrieron el Paseo de Almería bajo una pancarta con los colores de la bandera andaluza, siendo dispersados por la policía y produciéndose la detención de 10 manifestantes.

Asimismo, para el 18 de agosto se convocó una jornada de lucha que consistió en paros en diversos sectores, boicot a mercados, reparto de octavillas, pintadas, etc. que también se saldó con incidentes y detenciones. El día 20 el Colegio Oficial de Doctores y Licenciados en Ciencias y Filosofía y Letras de Almería organizó un funeral. A su término, se inició una manifestación que pretendía llegar hasta el lugar del asesinato para poner unas flores, y que fue disuelta por la intervención de los antidisturbios.

A todo esto, desde el Gobierno Civil, su responsable, Roberto García Calvo, así como sus funcionarios no pararon de amedrentar y amenazar a las personas más conocidas de las distintas organizaciones políticas almerienses para que no se realizaran movilizaciones y para que no se pusiera en duda la versión oficial que decía que todo había sido un accidente.

Las reacciones en el resto de Andalucía también se dieron a los pocos días. Sobre todo en Granada, donde Javier estudiaba y militaba durante el curso universitario. El propio Decano de la Universidad de Filosofía y Letras emitió un comunicado de condena. El día 17 de agosto se produjo una manifestación improvisada que originó una brutal carga policial, con gases lacrimógenos incluídos, que provocó heridas a varios periodistas. Lo mismo ocurrió en Málaga. En Sevilla también se produjeron movilizaciones ese mismo día pero allí no intervino la Policía.

Fuera de Andalucía, se produjeron numerosos actos de protesta que incluyeron encadenamientos, encierros, manifestaciones etc. en Bilbao, Pamplona, Madrid, Santander, León, Palma de Mallorca, Burgos…

Al año siguiente, el 14 de agosto de 1977, se realizó un gran homenaje, este ya legalizado, organizado por la JGR y otras organizaciones juveniles de izquierda en el campo de fútbol, que por cierto aún llevaba el nombre de “Falange”. Estuvieron presentes más de 4.000 personas y actuaron cantautores y cantaores de flamenco como Laura Díaz, Joaquín Pradal, Pepe Taranto, José Sorroche y el grupo de sevillanas Gente del Pueblo.

El impacto en la gente joven almeriense fue muy grande. Era un momento en que los jóvenes comenzábamos a estar politizados, en las universidades e incluso en institutos, se hablaba de marxismo y se revisaba críticamente la Historia franquista, había también cierta efervescencia de lucha obrera incluso en una provincia como Almería sin apenas industria, se produjeron fuertes movilizaciones en sectores como la pesca o la construcción. Había ilusión por dejar atrás el franquismo y llegar a una sociedad realmente democrática e igualitaria. Y la represión y los asesinatos hacía la juventud luchadora que se estaba dando en todo el estado, como el de Verdejo, tenían como uno de los objetivos meter miedo e incitar a que la juventud no se moviera y dejar manos libres para el acuerdo que ya se estaba fraguando entre los sectores franquistas más avanzados y los dirigentes del PSOE y del PCE, con el padrinazgo de la socialdemocracia alemana y los EEUU, para que nada cambiara de fondo y a cambio de prebendas para estos partidos traidores a la clase obrera. Pero por suerte, también provocaron la reacción contraria, que muchos jóvenes que hasta entonces no militábamos, viéramos la necesidad de organizarnos y de participar en las juventudes de partidos de izquierda. Ese fue mi caso personal, yo tenía 16 años, y el asesinato de Javier y el impacto que me produjo, me llevó a ingresar en la propia Joven Guardia Roja y a iniciar desde ahí mi ininterrumpida militancia política.

Como acabas de indicar, Roberto García Calvo, el que fuera magistrado del Tribunal Supremo, era el gobernador civil en Almería cuando ocurrió el asesinato ¿Qué responsabilidad tuvo en el asesinato y la ausencia de una investigación oficial? ¿Quiénes más (personas o instituciones) fueron los responsables de que a día de hoy no se hayan esclarecido ni siquiera investigado oficialmente los hechos?

Roberto García Calvo

Por lo pronto, decir que la familia, sobre todo el padre, colaboró para que no se presionara para iniciar una mínima investigación oficial. Cuando le comunica la Guardia Civil lo ocurrido, el padre les dice: “Han cumplido con su obligación”.

Roberto García Calvo, fiscal franquista de oficio y gobernador civil en ese momento, estaba precisamente esa misma noche en las fiestas de Cabo de Gata junto al Presidente del Gobierno Adolfo Suarez, disfrutando de las fiestas y ni se inmutó cuando le dieron la noticia. Al día siguiente ordenó detener a quienes cogieron el féretro en el entierro y, como comentaba antes, a amenazar a varios dirigentes políticos si seguían movilizándose, pero no abrió ninguna investigación sobre el asesinato. No hubo detenidos, nadie fue llevado ante un juez. No se supo el nombre del guardia civil que disparó. Finalmente, ante la presión, a García Calvo no le quedó más remedio que abrir una investigación que recayó en un juzgado militar. Nunca más se supo del proceso. En el 2001 fue nombrado magistrado del Tribunal Constitucional, bajo el gobierno de Aznar y nadie le preguntó en ese momento por el caso Javier Verdejo. Claro, ya era oficialmente un “demócrata” de toda la vida. Para colmo de calamidades, el ministro del interior en ese momento era otro “demócrata” de toda la vida: Martin Villa. Con eso está todo dicho.

Ninguna autoridad hizo nada y, una vez aprobada la Constitución y ya con esta presunta democracia que dicen que tenemos, institución alguna de ningún tipo ha hecho nada por esclarecer los hechos y castigar a los culpables.

Entonces, ¿qué iniciativas hubo y hay para esclarecer los hechos y pedir responsabilidades sobre el asesinato de Javier Verdejo? ¿Y para mantener viva su figura?

La única investigación fue llevada a cabo por una Comisión que formó el propio PTE y la JGR presidida por Raúl Murcia (Presidente de la Asociación Democrática de la Juventud) y por los abogados laboralistas almerienses Rafael Córdoba Angulo (Pirri) y Ernesto Ruiz Cantón. Llegaron incluso a recoger muestras de sangre de la caseta de baño y la llevaron a un laboratorio de Madrid, de la que nunca se supo el resultado. Hicieron un buen trabajo pero nadie les hizo caso.

Después de ese festival Homenaje que se celebró al año siguiente en 1977, prácticamente solo el PTE y la JGR realizaron de vez en cuando actos de recuerdo y de denuncia. Pero a partir de la desaparición del Partido y de sus juventudes en 1980, un manto de silencio cayó sobre Javier Verdejo. Ningún partido de los auto-llamados de izquierda hizo absolutamente nada. El único gesto a destacar en todos estos años fue que un alcalde del PSOE le puso el nombre de una calle de Almería a Javier.

Tuvo que ser la izquierda soberanista andaluza, en concreto Nación Andaluza, quien a partir del 2009 tuvo la iniciativa de realizar un homenaje anual el día 13 de agosto, en el mismo sitio donde lo mataron, así como una serie de actividades en torno al mes de agosto, como una marcha nocturna, charlas, pegada de carteles, pintadas, concentraciones ante la Subdelegación del Gobierno, etc. El Homenaje lleva haciéndose desde entonces ininterrumpidamente. Este 2021 se realizará el número trece con intervenciones políticas de denuncia, actuaciones musicales, teatro… el acto es bastante variado y con mucha participación popular.

Todos los años se conforma una comisión organizativa que de manera asamblearia se reúne meses antes de agosto y decide que se va a hacer cada año. Está formada por organizaciones políticas y sindicales y también por personas sin afiliación. El único límite que ponemos es que en la organización no pueden participar partidos ni asociaciones que formen parte del Régimen del 78, o como a mí más me gusta decir, del Régimen del 39. Así que, además de Nación Andaluza, que no ha fallado ni un solo año, y del PCPA, que ha participado casi en la mayoría, han sido y son muchas las organizaciones que han convocado y participado en algunos de estos años, como IZAR, SAT, USTEA, Sindicato Unitario de Andalucía, Jaleo, JIRA, Asociación de vecinos San Antonio, Almerienses por la República, Centro Andaluz del Pueblo Javier Verdejo, Asociación por la Memoria Histórica del PTE y la JGR… y probablemente me deje alguno más que ahora no recuerdo.

Se ha conseguido en estos 13 años, que en Almería se vuelva a hablar de Javier Verdejo. Homenajeamos al joven militante, denunciamos lo ocurrido y pedimos esclarecimiento y justicia. Y sobre todo se trata de darlo a conocer a las jóvenes generaciones. Y de paso, no solo a Javier, sino que aprovechamos para recordar otras víctimas almerienses y otros hechos que han sucedido aquí como el asesinato de María Asensio o el Caso Almería, ambos también producidos por la Guardia Civil.

Reciente mural en Almería en memoria de Javier Verdejo

Ha sido muy escuchada la frase de que Javier murió luchando por la “democracia” en una Transición que se concibe desde sectores de la clase política como “modélica”. ¿Qué piensas sobre esta cuestión? ¿Javier Verdejo y sus ideales representan esta “democracia” capitalista?

Es una de las frases clichés que a lo largo de estos años se han usado para, a fuerza de tanto repetirlas, convencer y adormecer a la población: “luchadores por la democracia”, “transición modélica”, “papel imprescindible de la corona”, “conciliación entre españoles” etc. Pero lo cierto es que, como dije antes, no hubo ninguna ruptura con el franquismo. “Sólo echaron pintura al coche, pero el motor y quienes lo conducían, seguían siendo los mismos”. Aparato judicial, aparato policial, ejercito, empresariado…, todo siguió intacto.

A veces me comentan: “Tú eres comunista e independentista andaluz, pero Javier Verdejo no era independentista”. Y yo les digo, yo tampoco lo era en 1976, lo he ido madurando con el tiempo. No me preguntéis si Javier Verdejo viviera ahora, si sería comunista o independentista andaluz, como hemos seguido siendo unos pocos militantes de aquella época, o si tal vez podría, como hicieron muchos de mis antiguos camaradas, abandonar la militancia e irse a casa, o lo que es peor, acabar como hicieron muchos, sobre todos los dirigentes, engordando los partidos del Régimen. ¿Quién lo sabe? Lo único que si afirmo con rotundidad es que la sociedad por la que luchábamos aquellos jóvenes y por la que dio su vida Javier, no tiene nada que ver con este sistema capitalista-españolista que padecemos, que sigue practicando la explotación y la opresión de las clases trabajadoras y que mantiene a Andalucía en la dependencia y el neocolonialismo. Esto no tiene nada que ver con lo que soñábamos y por lo que muchos de esos jóvenes dieron hasta la vida.

Javier Verdejo no fue el único asesinado por los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado o grupos fascistas durante la Transición, ¿Qué nos puedes contar de esa época y del papel de esa represión para la configuración del régimen del 78?

Durante lo que han llamado “Transición”, fueron muchos los jóvenes asesinados por las fuerzas de seguridad del Estado español y por las bandas parapoliciales. El caso de Javier no fue el único en Andalucía: García Caparrós en Málaga, los 3 jóvenes (Cobo, Mañanas y Montero) del Caso Almería, Miguel Roldán en Carmona… El rechazo al nuevo modelo neofranquista pactado provocó la represión policial, política y judicial a la izquierda revolucionaria, dando lugar al asesinato de muchos jóvenes así como procesos judiciales, encarcelamientos… Además de la represión política, policial y judicial que sufrieron todas las organizaciones revolucionarias que se opusieron a una “transición” pactada desde el franquismo a la monarquía neofranquista.

Nada fue casual, todos los asesinatos acaecidos durante la “ejemplar transición española” estuvieron motivados por un plan de “limpieza” cuyo objetivo era evitar el “peligro” de las organizaciones revolucionarias antes de que se instituyera la “democracia neofranquista”, asegurándose el control político de las instituciones surgidas, así como el control social de los espacios públicos y la “paz social” que necesita el capital para la obtención de beneficios.

Esta técnica de “limpieza” no era novedosa. La burguesía española ya la utilizó en el 36 cuando decidieron la “solución final” ante el avance de las organizaciones revolucionarias y el peligro de un cambio político que acabara con sus privilegios.

Javier Verdejo Lucas

¿Qué significa hoy Javier Verdejo para la izquierda en Almería?

Por desgracia y aunque yo la sigo utilizando, lo cierto es que la palabra “izquierda” está ya muy manida y pervertida por los partidos socialdemócratas y reformistas. Me gusta más el término “revolucionari@”. Pues bien para las personas y organizaciones revolucionarias de Almería, Javier sigue presente, su lucha, es la lucha de todos los andaluces/zas de conciencia. Él no logró culminar el objetivo de pan, trabajo y libertad para nuestro pueblo, pero nosotr@s y las generaciones venideras nos comprometemos a hacerlo. Javier está en nuestra mente y en nuestros corazones y nos empuja a continuar y a profundizar en la lucha por una Andalucía Libre, en un mundo libre.

Si quieres añadir algo más.

Creo que es más que suficiente. Sólo me gustaría agradecer a Arboreá el ocuparse de Javier Verdejo y desearos los mayores éxitos en vuestro trabajo.

Muchas gracias a tí por permitirnos compartir este momento; y gracias a todos y todas las que habéis trabajado por mantener viva la figura de Javier Verdejo, sus ideales y la denuncia de su asesinato.

¡Viva Andalucía Libre, Socialista y Feminista!

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