Imperialismo, cambio climático y pandemias; nuevo brote de hantavirus
INTRODUCCIÓN
Los brotes, epidemias y pandemias son realidades históricas que cambian y evolucionan al ritmo de los tipos de sociedad al igual que los microorganismos patógenos. La naturaleza y los humanos de la que formamos parte están en continua transformación desde los ámbitos más amplios, el universo en expansión, hasta los elementos más pequeños subatómicos. Como decíamos en un escrito anterior, se pueden destacar tres hitos fundamentales que propiciaron una mayor intensidad de estos cambios en nuestro planeta Tierra1:
, la aparición de la vida que transformó profundamente la materia y el movimiento en ella, la de los humanos que actuó activa y conscientemente en esas transformaciones y, por último, la de las sociedades humanas que, ya divididas en clases, aumentó aún más los cambios con la intensificación de la producción.
Hay una continuidad en todos los fenómenos de la naturaleza y de las sociedades que se producen a diferentes ritmos e intensidades y que pueden suponer cambios o saltos cualitativos como la aparición de la vida o del humano consciente o de las formaciones sociales que pareciera que rompen esa continuidad pero que en realidad subsumen los procesos anteriores. De esta manera el cambio climático y sus fenómenos destructivos debemos analizarlo desde esa continuidad y en su proceso histórico, igual que la aparición de epidemias y pandemias que forman parte de este proceso de transformaciones de los seres vivos, la evolución de las especies, también de microorganismos y gérmenes.
Los microorganismos patógenos son seres microscópicos que ocasionan enfermedades infecciosas a plantas, animales y humanos y se clasifican en bacterias, virus, hongos, protozoos y parásitos. En la llamada revolución neolítica, hace 10 o 12.000 años, se produce un gran aumento de la producción agrícola y ganadera en sociedades densamente pobladas y en contacto con animales domesticados que origina zoonosis y aumento de enfermedades infecciosas en humanos. Las desigualdades sociales hacían que estás infecciones se concentraran en los sectores más empobrecidos pero terminaba afectando a toda la población cuando las epidemias se extendían. Los cambios en los suelos por la agricultura y tala de árboles también influyeron en los cambios climáticos.
Se describen epidemias en las sociedades clasistas antiguas pero fueron más intensas en la época feudal con la intensificación del comercio por tierra y mar, las guerras y hambrunas en las ciudades medievales. Las epidemias se transformaban en verdaderas pandemias por su gran extensión geográfica y que diezmó a la población, destacando las olas pandémicas de la peste negra. El desarrollo de las sociedades mercantiles y del capitalismo supuso un salto cualitativo en la transformación de la Naturaleza, no solo por la sobreexplotación de los pueblos y la esclavitud, tras las conquistas en tierras americanas, sino también por la colonización e invasión de pueblos a otros continentes. La revolución industrial y el continuo comercio internacional hicieron el resto.
Desde 1850, se obtienen registros detallados de la temperatura de la atmósfera y de los océanos. Se puede medir la huella de carbono, las emisiones de Gases de Efecto Invernadero en toneladas de CO2 causante del cambio climático y sus consecuentes fenómenos meteorológicos extremos, la deforestación, la pérdida de la biodiversidad o el deshielo de los polos que hace peligrar la liberación de patógenos de miles de años atrapados en la capa de suelo congelada, el Permafrost. Estas consecuencias del cambio climático, especialmente la menor biodiversidad y la deforestación potencia los reservorios animales y la zoonosis, la mayor posibilidad de afectación a los humanos de infecciones animales. Además, las grandes industrias ganaderas y las macrogranjas aviarias y porcinas intensivas, que emiten gran cantidad de gases de efecto invernadero, son el origen de epizootias que promueven nuevos virus con potencial pandémico para los humanos.
Otro elemento causal son las guerras y conflictos armados, tremendamente contaminantes y destructores, con enormes pérdidas de vidas humanas, seres vivos y destrucción y erosión del terreno. Una rápida mirada de las principales guerras en el mundo desde la II Guerra Mundial, también antes, muestran que son las guerras imperialistas, de Estados Unidos, países aliados y la OTAN, las que de forma abrumadoramente mayoritaria provocan las guerras y conflictos injustos, con fines de saqueo y explotación de pueblos, matanzas indiscriminadas y genocidios. Desde que Estados Unidos, ya primera potencia imperialista, lanzó las bombas nucleares sobre población civil japonesa, cuando la guerra ya estaba pérdida, el listado de países agredidos es interminable, Corea, Vietnam, Camboya, Laos, Indonesia, Palestina, Siria, Yemen, Irán, Irak, República Democrática del Congo, Namibia, Somalia, Sudán, Libia, El Salvador, Guatemala, Nicaragua, Cuba, entre otros.
Son estos países del bloque imperialista los principales promotores del cambio climático y de la ganadería y granjas intensivas sin limitaciones ambientales, principal caldo de cultivo de zoonosis y transmisiones de nuevos virus y bacterias en humanos. De esta forma, la zoonosis y posibilidad de brotes, epidemias y pandemias aumentan en las últimas décadas, la pandemia del SIDA, las gripes aviarias y porcinas, el ébola o los nuevos coronavirus2. Es en este contexto donde debemos situar el nuevo brote de Hantavirus más allá de los detalles de su lugar de origen y gestión en un yate de lujo holandés. En los brotes de hantavirus el animal reservorio son los roedores que habitan en distintas zonas de las Américas y de Eurasia, las notificaciones han aumentado por la expansión de los reservorios debido a la deforestación de su hábitat y el mayor acercamiento a los humanos.
CARACTERÍSTICAS DEL HANTAVIRUS
Se han identificado más de veinte especies de hantavirus causantes de cuadros clínicos en humanos, su distribución geográfica está ligada a los hábitats del roedor reservorio. Así en Estados Unidos se han identificado en varios de ellos, los Virus Sin Nombre, Choclo, Bayou, Black Creek Canal y Laguna Negra, que suelen causar un síndrome cardiopulmonar. Curiosamente ninguna de estas variantes se nombra por el país o Estado de origen, como la variante del virus identificada en 1995 por el Centro de Control de Enfermedades (CDC) estadounidense en Four Corners, un lugar limítrofe de los estados de Arizona, Colorado, Nuevo México y Utahen a pesar de la posibilidad de lugares y nombres que tenía. En Estados Unidos el reservorio más habitual es el ratón ciervo. Otras variantes del virus se han identificado en Eurasia y suelen provocar fiebre hemorrágica con síndrome renal.
La variante del virus de los Andes, causante del actual brote, se descubre en 1996 transmitido por el ratón colilargo. En todas estas variantes de hantavirus se han notificado brotes de la infección en humanos por inhalación de aerosoles contaminados con los fluidos, saliva, orina y heces, de roedores. Solo en los estudios realizados de la variante de los Andes se refiere la transmisión persona a persona en contactos relativamente estrechos. El cuadro clínico suele comenzar con síntomas inespecíficos como fiebre, fatiga y dolor de cabeza y muscular que evoluciona a un síndrome cardiopulmonar o a un cuadro neumónico de alta letalidad, entre el 30 y 50 por ciento de los afectados.
CRONOLOGÍA DEL BROTE
El brote se propaga en un yate de lujo de bandera holandesa, el Hondius, en su viaje a la Antártida y a su paso por la ciudad de Ushuaia, en la Patagonia argentina. El 6 de abril, un varón de más de 70 años que viajaba en el yate desarrolla un cuadro neumónico con fiebre que provoca su fallecimiento la noche del 11 de abril, es el primer caso del brote3. El Hondius había salido de Ushuaia, Argentina, con 114 pasajeros a bordo rumbo a Cabo Verde. El médico del barco no tomó muestras ni ordenó aislamiento al no considerarlo contagioso, quizás por la rapidez del cuadro clínico aunque la aparición de fiebre debía hacer sospechar, y descartar, un cuadro infeccioso. Tras el fallecimiento, el capitán del barco informa a los pasajeros de lo sucedido y transmite tranquilidad ya que la afección no se consideraba contagiosa. Sin medidas de aislamiento ni protección como el uso de mascarillas la vida social siguió dentro del barco mientras el cuerpo permaneció a bordo durante 13 días.
El 24 de abril, el Hondius atraca en la isla de Santa Elena, lugar del exilio de Napoleón y ubicada en mitad del océano Atlántico. Desembarca el cadáver del pasajero, su esposa y 28 personas más. La esposa de este primer caso vuela a Johannesburgo, su estado de salud empeora durante el vuelo y fallece en esta ciudad el 26 de abril. El Instituto Nacional de Enfermedades Transmisibles de Sudáfrica confirmó la presencia de hantavirus el 27 de abril. Un día antes las 28 personas que bajaron del barco partieron en vuelos comerciales hacia 12 países sin someterse a pruebas, cuarentena ni notificación alguna. Mientras en el barco y en plena travesía, una mujer alemana fallece el 2 de mayo. Un médico británico que atendió a uno de los afectados se encuentra en cuidados intensivos. La Organización Mundial de la Salud no fue informada hasta el 2 de mayo cuando el barco se encontraba en Cabo Verde.
Tras la notificación del brote comienza el aislamiento de los pasajeros y se toman las primeras medidas de protección incluidas la localización de las 28 personas que regresaron a sus países y el rastreo de los posibles contactos. Como era de esperar aparecen nuevos casos, algunos graves, y otros asintomáticos pero con la infección tras los análisis que se van completando a todos los pasajeros y posibles contactos. Dado el largo periodo de incubación pasarán varias semanas hasta completar el estudio epidemiológico y las características concretas del brote así como el origen del contagio de los primeros casos ya que el matrimonio había recorrido diferentes lugares de Chile y Argentina. Sin embargo, la información de los hechos ocurridos y el contexto político internacional nos permiten avanzar algunas reflexiones y consideraciones.
CONCLUSIONES Y ALGUNAS REFLEXIONES
Podemos decir que las características de este brote de hantavirus es similar a otros ocurridos anteriormente en el cono sur, si no fuera por la circunstancias de su propagación en un sitio cerrado como el Hondius. Tanto esta variante del virus como las de Estados Unidos o de Eurasia se propagan a través de roedores que sirven de reservorio pasando el virus a humanos por la inhalación de aerosoles contaminados de la saliva, orina o heces del animal. Esta zoonosis se suele producir en zonas boscosas, pastizales y otros medios rurales donde el hábitat de los roedores está en expansión debido a la deforestación y cambio climático.
Se dice que la mayoría de las variantes del hantavirus no tienen transmisión persona a persona, que es lo preocupante, excepto la variante de los andes. Pero aquí nos debemos plantear por qué los estudios de brotes anteriores en la Patagonia argentina quisieron demostrar dicha transmisión entre humanos y obtuvieron una resistencia por parte de la comunidad virológica mundial. Así, el estudio de un brote ocurrido en el año 2018 realizado en Argentina con esta hipótesis pudo demostrar científicamente la transmisión entre personas4. Otra cosa es la mayor o menor transmisibilidad de un cuadro clínico que cursa con síntomas respiratorios pero que se da en áreas rurales con baja densidad de población. La información empieza con estos datos objetivos que se tienen de brotes anteriores, también de la calidad y rigor de los estudios, si se obtuvieron muestras suficientes en los casos y contactos. Además, siempre considerando que los virus cambian según el contexto del brote y la susceptibilidad de las personas afectadas. Estas consideraciones y datos sobre el tipo de infección y epidemia hacen que se deban abordar con flexibilidad y cautela.
Por otro lado, la posibilidad de brotes y epidemias en barcos de diferente tamaño, como grandes cruceros y otros más pequeños como el del actual brote, nos hacen preguntarnos sobre la existencia de protocolos de prevención en estos barcos y en las ciudades donde atracan. Sin tocar ahora el tema del turismo de cruceros que invaden nuestros puertos en ciudades altamente tensionadas por un turismo depredador que solo beneficia a las grandes empresas del sector a costa de las necesidades y calidad de vida de la población local como la vivienda que sigue encareciéndose día a día. Por si esto fuera poco se desconoce la existencia y contenido de protocolos fuera y dentro de los barcos sobre las medidas de prevención de brotes epidémicos. Si se sabe que el gobierno de Trump en su ataque global a la infraestructura científica y de salud pública, ha cerrado programas de control de zoonosis o de saneamiento de buques y ha salido de la OMS5.
Ya hemos comentado como la gestión en el barco holandés dejó mucho que desear, máxime cuando lleva a cabo largas travesías con pasajeros de avanzada edad. Pese a la tardanza de su notificación internacional las medidas de prevención y contención son eficaces y beneficiosas para evitar su propagación. Tras la notificación debe primar la información adecuada y las medidas de prevención comentadas que es lo que da tranquilidad y no alarma a la población. Siempre deben existir protocolos de información y prevención accesible a la población ante epidemias y emergencias más habituales para el lugar. Pero en nuestras sociedades la información y preparación a la población brilla por su ausencia y supone un debate recurrente que debemos reclamar desde las organizaciones y movimientos populares junto a nuestra autoorganización. En estas cuestiones como en la pandemia del Covid-19 Cuba nuevamente es un ejemplo a seguir porque en su proceso socialista la autoorganización y la formación educativa y cultural promueve la amplia participación ante cualquier amenaza, sea una pandemia, un huracán o un ataque estadounidense6. Mientras en los países del bloque imperialista se caracterizan por la desinformación e improvisación ante los desastres sin una planificación real que incluya a la población afectada. Un caldo de cultivo para la desconfianza y alarmismo irracional, la falta de formación científica y en valores colectivos que promueve movimientos negacionistas reaccionarios y fascistas.
Otro elemento fundamental ante una emergencia sanitaria, es la importancia de contar con potentes servicios públicos de salud. Sin embargo, la situación de crisis del capitalismo occidental, la privatización y deterioro de estos servicios se intensifican desde hace años. A esto se une las políticas de rearme y militarización a costa de los servicios sociales en su conjunto lo que agrava el problema. Reforzar los servicios públicos de salud, es reforzar la salud pública y la vigilancia epidemiológica, la investigación en terapias y vacunas, en definitiva la preocupación por la prevención y la actuación rápida y eficaz. Pero como decimos las prioridades son otras y ante sus crisis imperialistas solo encuentran salidas mediante las guerras de agresión.
El genocidio en Palestina y Líbano, la guerra injusta contra Irán o Mali, el cerco a Cuba se acompaña de un intenso rearme de Estados Unidos, la Unión Europea, Gran Bretaña, entre otros. La realidad es que se nos presenta un horizonte tenebroso de guerras, cambio climático y pandemias que nos debe encontrar preparadas. Decirlo no nos hace agoreros, todo lo contrario, son avisos para cambiar en la dirección correcta de transformaciones sociales profundas donde se ponga en el centro las necesidades de la gente. Debemos de aprender de otras sociedades independientes y socialistas que precisamente están siendo agredidas por ser ejemplos de liberación humana, su lucha es nuestra lucha7.
No nos salimos del tema que nos ocupa, la amenaza concreta de un brote como este, nos hace mirarlo a la cara y atajarlo mediante el estudio de sus causas concretas y globales para tomar las medidas políticas y sociales que correspondan, no podemos depender de si el virus es más o menos virulento, más o menos letal, más o menos contagioso, debemos minimizar el azar interviniendo en sus desencadenantes que hemos analizado brevemente a lo largo de este escrito. Porque los peligros de esta como de otras amenazas no los guía la suerte o el azar, sino los pueblos para protegernos y minimizar sus consecuencias o evitarlas en el futuro. Frente a los mensajes irracionales de la inevitabilidad de los acontecimientos que nos rodean tenemos la libertad y el conocimiento científico de cambiarlos y enfrentarlos.
CONCEPCIÓN CRUZ ROJO
ANDALUCÍA, 18 DE MAYO DE 2026
1 Dialéctica, arma antifascista: la dana como ejemplo 25/11/2026.
2 Cuando terminábamos de escribir este texto la OMS declara otra alerta sanitaria internacional por un nuevo brote de ébola en la República Democrática del Congo y Uganda.
3 La OPS realizó sesión de preguntas y respuestas sobre hantavirus tras el brote en un crucero – OPS/OMS | Organización Panamericana de la Salud 11/05/2026
4 Gustavo Palacios, experto en hantavirus de los Andes: “Este patógeno es más virulento y puede haber contagios en cadenas” | Ciencia | EL PAÍS 08/05/2026
5 El brote de hantavirus en el crucero MV Hondius y el peligro de otra pandemia – World Socialist Web Site 09/05/2026
6 La luz de la revolución cubana ilumina a la humanidad – Rebelion 09/02/2026
7 Cuba traza línea roja a Trump: Nos estamos preparando para defendernos | HISPANTV 16/05/2026
